Escultura, luz y video mapping. Live cinema y obra tridimensional que convierte piedra, ámbar y tiempo en materia prima.
Es un juego con el tiempo, haciendo del tiempo un material propio para la creación.
Como escultor y artista multidisciplinario, mi enfoque principal se centra en la creación de obras tridimensionales. Sin embargo, mi práctica artística se extiende más allá de los límites tradicionales, al fusionarse con elementos como la luz, el sonido y la tecnología, dando vida a nuevas expresiones artísticas. La escultura siempre me ha cautivado por su durabilidad y atemporalidad, se ha convertido en la materia prima fundamental para plasmar mis propias reflexiones. A través de ella, busco capturar la esencia del ser humano y su historia, explorando las huellas que hemos dejado a lo largo de los siglos y las interpretaciones que podrían surgir en el futuro.
Siento que estamos viviendo un momento crucial en la historia de la humanidad, donde el impacto de nuestras acciones sobre la vida y el planeta se hace cada vez más evidente. Cada acción que cometemos tiene consecuencias y afecta a alguien. Somos conscientes de la devastación que causamos en nuestros recursos naturales, y quiero que esta conciencia se refleje en mi obra. A lo largo de los últimos años, he explorado esta temática desde diferentes perspectivas, desde un enfoque místico y lúdico hasta momentos de desesperación ante la inminente extinción. Sin embargo, en la actualidad, mi enfoque ha evolucionado hacia la celebración de la existencia humana, buscando lo esencial para la vida humana como el agua, la luz y el tiempo.
Mi obra se erige como un testimonio visual de nuestra relación con el entorno y nuestra responsabilidad hacia él, invitando a reflexionar sobre el papel que desempeñamos como seres conscientes en la preservación de nuestro hogar común.
“Humano demasiado humano”
En sus reflexiones sobre la metafísica en “Humano, Demasiado Humano”, Nietzsche observa que los humanos filtran todo a través de su cabeza y se pregunta qué quedaría del mundo si se pudiese seccionar. Hoy en día la pregunta es más bien qué quedará del mundo si no se la seccionase.
Curaduría: Pedro Soler
Contemplar la luz es adentrarse en el pasado, es observarnos a nosotros mismos en un momento anterior, es contemplar las estrellas. Estamos formados por el polvo de estrellas, somos esa luz del pasado que perdura en el presente.
En un futuro lejano, elementos comunes se petrifican, convirtiéndose en reliquias de una era pasada. Cada roca alberga la esencia de la vida cotidiana, otorgando a lo ordinario un aura sagrada. En este mundo transformado, los objetos corrientes se elevan a la categoría de testigos venerados de la historia humana.
Insectos del tiempo — 2021. En un intento desesperado por salvar la agricultura del colapso, se reemplazaron los insectos polinizadores y otros elementos del ecosistema con máquinas. El resultado fue un fracaso devastador, dejando la agricultura en ruinas. Este testimonio destaca las consecuencias desastrosas de interferir con la naturaleza y la importancia de preservar la biodiversidad.
Obra audio visual para el festival Antes del Fin del Mundo. Centro de Arte Contemporáneo, Quito — 2022.
La escultura simboliza la idea de la naturaleza invadiendo y tomando el lugar de la humanidad, mientras que al mismo tiempo refleja la vulnerabilidad y la lucha de los migrantes ilegales en busca de una vida mejor. La combinación de la planta trepadora como vestimenta destaca la conexión entre la naturaleza y la humanidad, así como las complejidades de la migración y la relación entre el ser humano y su entorno.
Trabajos realizados en El Santuario, taller de escultura.